VIVIENDA DEL SIGLO XXI :
Reflexiones Mextrópoli 2025
¿Vivienda o Ciudad?
La vivienda es mucho más que un espacio privado: es ciudad, es convivencia, es derecho, es futuro. Esta fue la premisa que guió las conferencias y diálogos de Mextrópoli 2025, el festival internacional de arquitectura en la Ciudad de México, al que tuvimos el honor de asistir en representación de CREARE.
Volvimos a El Salvador con la convicción de que los retos que enfrenta la vivienda en Latinoamérica, desde la inclusión social hasta la sostenibilidad, son también oportunidades para repensar nuestra práctica y nuestros proyectos.
El chileno Alejandro Aravena fue claro: “No solo hay déficit de vivienda, también hay déficit de ciudad”.
En El Salvador esta reflexión se vuelve aún más urgente. La vivienda se sigue entendiendo muchas veces como un producto privado, desconectado de la estructura urbana y de las necesidades colectivas. El resultado es visible: proyectos que resuelven la escala de la casa o del apartamento, pero no la de la ciudad que los rodea.
El reto no es solo construir más unidades habitacionales, sino construir ciudad. Cuando la planificación prioriza el lote privado sobre el espacio público, perdemos calles vivas, plazas de encuentro y servicios compartidos. La consecuencia es un modelo de vivienda que aísla en lugar de integrar. La vivienda debe reflejar como queremos vivir, no como construimos.
¿Público o Privado?
Mextrópoli nos recordó que la verdadera frontera entre lo público y lo privado está en la vivienda misma. Alison Brooks, reconocida arquitecta británica, lo planteó de forma contundente: “Housing is civic building”. La vivienda es el muro entre lo público y privado. Al formar parte de una calle, un barrio y una comunidad, no puede limitarse a la idea de propiedad privada: es también un acto cívico y urbano.
A estas reflexiones se sumaron otras que profundizaron el debate:
Bjark Ingels, famoso arquitecto fundador de BIG, nos invitó a pensar la vivienda con optimismo y creatividad, como un motor de innovación urbana. Apostar por una Arquitectura disruptiva que se diferencia del resto.
Clara Sola-Morales advirtió: “No se trata del espacio, sino de cómo define la forma de vivir”, señalando el riesgo de perder los espacios de convivencia en la vivienda colectiva.
Steven Holl recordó que la buena arquitectura necesita tiempo y sensibilidad, una lección crucial para contextos como el nuestro, donde la urgencia habitacional empuja a soluciones rápidas y repetitivas.
En CREARE creemos que El Salvador necesita más comunidad, cotidianidad, responsabilidad y frescura. Apostamos por un modelo donde la vivienda sea motor de densificación equilibrada, mezcla social y sostenibilidad ambiental.
La conversación ya no es solo cuántas viviendas producimos, sino qué tipo de ciudad construimos juntos. No basta con sumar metros cuadrados: debemos crear relaciones, experiencias y modos de vida que fortalezcan el tejido social.
Mextrópoli 2025 nos recordó que la vivienda del siglo XXI es un reto compartido en toda Latinoamérica y el mundo. En CREARE asumimos este reto como una oportunidad para colaborar con desarrolladores, arquitectos, planificadores y comunidades, y así imaginar futuros más inclusivos, sostenibles y humanos.
Porque la vivienda no es únicamente un techo: es el punto de encuentro entre lo privado y lo público, entre lo individual y lo colectivo. Es allí donde realmente se teje la ciudad.